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" El National Gallery es un museo fundado para el disfrute y beneficio de todo el mundo. Con esta premisa, se constituye un museo de libre admisión, con amplios horarios que se erige en la zona más accesible a todos los estratos de la sociedad. Ha mantenido una política férrea: adquirir sólo pinturas y siempre de la máxima calidad. "

El National Gallery fue fundado en 1824, en un principio no se planteo como un museo al uso, las pinturas se exhibían en el domicilio particular del banquero John Julius Angerstein, en Pall Mall. De hecho, se le concedió un pago de 57,000 libras esterlinas por 38 cuadros de su colección que sería lo que formaría el primer núcleo pictórico del National Gallery.

El National Gallery es una de las mayores pinacotecas del mundo. La colección original estaba alojada en un emplazamiento más humilde, el cual fue objetivo de las mofas de la época.
Hay que recordar que antes que existieran los museos tal y como hoy los conocemos, las colecciones de arte eran de carácter privado y se exhibían en una sala o en el propio estudio del pintor. El espacio en si acumulaba obras pictóricas desde el suelo al techo. En muchas obras de la época podemos ver la representación de estas salas.

En 1831, se encontró un nuevo emplazamiento para el National Gallery, ya que la solución anterior era utilizada como mofa de la época, comparando el tamaño del Louvre con el edificio en el que habían alojado la colección británica. Debido a esta constante ridiculización el Parlamento aceptó construir un edificio para la colección en Trafalgar Square.

La razón por la cual se decidió construirlo allí, fue porque como se hallaba en pleno centro de Londres, la gente rica podría llegar a él sin problemas en sus carruajes, mientras que la gente más pobre del East End podían ir a pie, de esta manera todo el mundo podría disfrutar de las pinturas, independientemente de su estrato social. No quería ser un museo que sólo cediera el paso a aquellos más privilegiados. Norma que sigue hasta nuestros días.

El museo sólo admite entre sus paredes obras pictóricas, así pues, no encontraremos ninguna otra pieza decorativa que no sea un cuadro.
Los primeros veinte años fueron un tanto desorganizados en cuanto a su administración, ya que había muy poco personal, y demasiadas críticas sobre cómo se debía estructurar el museo.

La colección va creciendo gracias a multitud de donaciones privadas, constituyendo una exposición permanente de gran calidad. Siempre fiel a su premisa, no veremos otra cosa en esta pinacoteca mas que obra pictórica, ni escultura, ni ninguna otra pieza decorativa.

En 1833, se comienza su construcción en el mismo lugar en el que se encontraba el King's Mews. El arquitecto, William Wilkins, utilizó muchos de los métodos con los cuales se había edificado el edificio anterior, así que si los comparamos podemos ver cómo se respeto su recuerdo.

Cuando el Carlton House se demolió en 1826, Wilkins eligió ocho de las impresionantes columnas se este edificio y las utilizó para el National Gallery, debido a que resultaron ser demasiado pequeñas para el portico principal, estas se utilizaron en los laterales, en las entradas este y oeste.

En 1868, el edificio compartió espacio con la Real Academia de las Artes hasta que esta se trasladó a su propio edificio en Picadilly dejando un espacio extra libre para albergar más obras en el National Gallery.

La historia del museo es tan interesante como las obras que cuelgan en sus paredes. Ha sufrido diversas ampliaciones y reformas hasta llegar al museo que hoy conocemos.
El National Gallery siempre ha sido muy criticado, se comenzaron a hacer obras de remodelación del mismo a cargo del arquitecto E.M.Barry, ya que nadie estaba contento con la actual distribución del edificio, la discusión sobre las remodelaciones que se debían hacer se alargaron desde 1868, hasta 1876, periodo en el cual Barry iba entregando diferentes propuestas para rediseñar el espacio. Finalmente se decidió que el edificio debía respetarse, y que se añadiría una nueva ala.

Cuando las obras se completaron en 1876, el museo contaba con siete nuevas salas en la parte oriental del edificio incluyendo una impresionante cúpula.

La original National Gallery en el siglo XIX estaba basada primordialmente en arte italiano y neerlandés mientras que poco a poco fue aumentando sus obras de arte moderno.

Más tarde, en 1907, debido a la falta de espacio, se construyeron cinco galerias nuevas.
Entre 1928 y 1933, el artista Boris Anrep, realizó los maravillosos suelos en mosaico del vestíbulo del hall principal, los dos primeros fueron "Las labores de la vida" y "Los placeres de la vida", en 1952 añadió un tercer mosaico en el vestíbulo titulado " Virtudes modernas". El trabajo de Anrep se puede ver en el Tate Britain y en la Catedral de Westminster, es uno de los mayores artistas del mosaico de Inglaterra.

Desde su principio, el National Gallery se comprometió con la labor educativa. Se permitía a los estudiantes estudiar la colección realizando copias de las obras expuestas. Era común ver a muchos copistas en las salas. Incluso hoy en día esta tradición continua, ya que el museo ofrece programas anuales para niños, estudiantes y público en general que quiera estudiar el arte. Este programa incluye lecturas públicas, tours y seminarios que lo constituye como un museo clásico, pero comprometido con la educación artística.

Los años de guerra fueron un punto y aparte en la historia del museo, que decidió cerrar sus puertas y proteger su patrimonio. Durante estos años optó por exponer obras de los artistas de la época que una vez finalizada la guerra darían origen a un nuevo museo donde se expondrían estas nuevas obras.
El 23 de Agosto de 1939, el National Gallery cerraba sus puertas al público sin saber cuando iba a poder abrirlas de nuevo.

Dentro del museo había comenzado la evacuación de las obras. El destino de las mismas era secreto, aunque gran parte de ellas se sabía que iban hacia Gales. Cien de las obras más pequeñas en cuanto a tamaño se ocultaron en Gloucestershire. Esta primera mudanza de las obras que se repartieron en casas particulares y edificios públicos se realizó en tan sólo once días, el último envio salió de Trafalgar Square el día antes que se declarara la guerra.

En 1940, después de la caida de Francia, el riesgo de bombardeos a Gales aumentó, las obras que estaban repartidas por diferentes edificios públicos y en domicilios públicos para salvaguardarlas, ya no iban a estar seguras, y comenzaron a dispersarse.

Se consideró su traslado a Canadá, pero Churchill inmediatamente denegó esta opción sentenciando: "escondédlas en celdas o cuevas, pero ni una sola pintura saldrá de esta isla".

Por ello se pidió al consejero científico del National Gallery, Ian Rawlins, que buscara un lugar alternativo para esconder las obras. Este las escondió en Manod Quarry, una mina en las montañas en el pueblo de Ffestiniog. El acceso a las cuevas de las minas se relaizaba a través de un largo túnel, donde había luz y agua. Cerca de la montaña había una pequeña carretera que daba acceso a la zona y lo hacía el escondite perfecto para las colecciones del museo.

La preparación del almacenamiento de las obras en Manod llevó un año, trasladándolas desde Londres hasta allí con ayuda del ferrocarril.

La primera de las bombas que cayó en Westminster justo después de las once de la noche el 30 de Agosto de 1940. La primera bomba que cayó en el National Gallery fue en la noche del 12 de Octubre y destruyó la Sala XXVI (que hoy se conoce como Sala 10). Aún así hubo mucha suerte, ya que en el mismo bombardeo, una de las bombas cayó en Trafalgar Square matando a siete personas e hiriendo a otras 33.

Una segunda bomba cayó cinco días más tarde, pero no explotó en el mismo instante. Finalmente explotó, mientras el escuadrón que se encargaba de desactivar las bombas estaba comiendo y no se encontraba allí. Esta bomba destruyó una de las partes más antiguas y daño la biblioteca.

Estas dos bombas son las que más daños causaron al museo, con fortuna que todas las pinturas ya se encontraban a salvo y nadie fue herido.

Mientras, el museo no dejo de ejercer su labor, y ya en 1939 lo que se propuso fue realizar diferentes exposiciones de arte británico actual. La idea se aceptó, y aunque desde la exposición temporal de Whistler no se había realizado ninguna otra con este cariz en el museo, el National Gallery volvió a abrir sus puertas con obras de lo que hoy se conoce como "Los artistas de la Guerra".

Aunque las exposiciones levantaron mucha controversia fueron un gran éxito ya que en unos meses habían visitado el museo unos 40.000 espectadores.

Una de las metas del museo fue ofrecer una visión a través de las pinturas de diferentes naciones de todos los aspectos de la guerra.

Los visitantes podían ver la obra de artistas contemporáneos que ofrecían su interpretación de lo que era en ese momento el centro de sus vidas. De estas exposiciones salieron artistas como Henry Moore, Graham Sutherland, John Piper y Paul Nash.

Al final de la Guerra el balance era de 5.500 obras pictóricas que había acumulado el museo en este periodo y que fueron distribuidas en distintos museos de la Commonwealth y de Inglaterra, cuando el National Gallery recuperó sus colecciones.

En 1975 se abrió la ampliación de la zona Norte, lo cual proporcionó un espacio considerable: nueve salas grandes y tres más pequeñas, como pequeños gabinetes. Estas nuevas salas se diseñaron para aprovechar toda la luz natural que les era posible.

Una de las últimas alas se construyó en 1985 cuando Lord Sainsbury of Preston Candover y sus hermanos, financiaron generosamente la construcción de esta nueva ala para la galeria. Que se situaría junto a uno de los lugares que estuvieron sin uso desde la Segunda Guerra Mundial, cuando la tienda de regalos de entonces fue destruída durante un bombardeo.

Esta nueva zona que lleva su nombre: El ala Sainsbury, se abrió al público en 1991, para mostrar la colección completa de las primeras obras del Renacimiento.

Como hemos visto el National Gallery cuenta con una historia apasionante, que lo ha mantenido vivo hasta nuestros días.

En sus salas podremos contemplar pintura europea de 1250 a 1900. La colección permanente, que consta ya de 2.300 pinturas, pertenece al Estado británico, por lo que la entrada es pública, sólo teniendo que pagarse la entrada a determinadas exposiciones especiales.

El National Gallery siempre comprometido con la educación artística, ha sabido mantener su filosofía a toda costa, lo cual hemos de agradecer, ya que gracias a ello podemos disfrutar de una pinacoteca espectacular con colecciones muy completas de arte italiano y holandés entre otras.
El National Gallery es un museo bastante equilibrado en cuanto a calidad y variedad. A esto hay que sumar las importantes aportaciones del coleccionismo privado que ha recibido a lo largo de su historia.

La colección del Renacimiento italiano es una de los mejores, y se considera la más completa que hay fuera de Italia. Destacan las obras de Piero della Francesca, la colección de Rafael y los cuadros de Tiziano, en su mayor parte de su juventud. Estos últimos en combinación con los del Museo del Prado, permitieron montar una antológica exposición que se mostró en ambos museos.

El fondo holandés del siglo XVII es también muy importante, con muchas obras de Rembrandt. El fondo de pintura española es algo reducido en número, pero de máxima calidad, con piezas desde Bartolomé Bermejo hasta Goya. Sobresale la Venus del espejo, obra capital de Velázquez y que muchos consideran la principal joya de este museo y que fue el único desnudo que pintó.

En Londres, podremos encontrar otro National Gallery, el National Portrait Gallery, que al igual que su hermano mayor, reune obras pictóricas de gran calidad, pero este se centra en lo que es el retrato.