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Torres de Londres noche
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" Es desde 1837, la residencia oficial de la familia real inglesa. En las afueras del Palacio, el tradicional cambio de guardia es una de las principales atracciones turísticas. Comparado con otros castillos y palacios británicos, Buckingham es relativamente nuevo, pero simboliza la monarquía británica y es importante lugar de encuentro para los británicos. "

El Palacio de Buckingham es hoy por hoy la residencia oficial de la monarquía británica, se alza junto a los parques de St. James y Green Park.

Residencia oficial de la familia real, es famoso por sus cambios de guardia.
El Palacio se utiliza para ceremonias y visitas de Estado, y es punto de reunión de los británicos en momentos de crisis y de festividad.

El Palacio estuvo cerrado al público hasta que en 1993, la reina Isabel II decide permitir las visitas turísticas con el fin de recaudar dinero para reparar el castillo de Windsor, que quedó muy dañado tras un incendio.

Desde entonces, se puede visitar durante el verano, mientras la reina se encuentra de vacaciones en el castillo de Balmoral, en Escocia. La apertura se realiza en concreto, los meses entre Agosto y Octubre, y sólo se permite la entrada de 3.500 visitantes al día, por ello es conveniente hacer una reserva con antelación si se quiere visitar el interior del Palacio.

Otra de las principales atracciones es ver el cambio de guardia, que se hace a diario en los meses de verano de abril a junio a las 11.30 de la mañana, y en días alternos durante el invierno.

Merece la pena, porque en verano se suelen organizar exposiciones, y en sus salas podemos contemplar obras de arte que pertenecen a la Familia Real, como pinturas de Rubens, Rembrant, Vermeer o Canaletto...

No siempre fue un palacio, en sus orígenes era una típica casita de campo inglesa.
La familia Real lo llama también "Buck House". La primera edificación construida en el lugar fue la casa Goring, construida en 1633 por Lord Goring. Pero lo que realmente constituye el núcleo original era, en principio, una pequeña mansión y no un palacio, fue construído para el primer duque de Buckingham en 1703, y de ahí que reciba hoy su nombre. El rey Jorge III la compró en 1761 como residencia privada para su mujer, la reina Charlotte, y así disfrutar de un hogar más familiar y entrañable. Por aquel entonces la familia real residía en el palacio de St James que entonces, era la residencia oficial.

El Palacio comienza a sufrir una serie de remodelaciones que comienzan con las del arquitecto John Nash, en 1826, por orden del rey Jorge IV, en la que la casa se convertirá en palacio, añadiendo tres alas formando un patio central abierto.
Realizado en piedra y de estilo neoclásico francés esta es básicamente, salvo algún cambio posterior, la imagen que podemos contemplar en la actualidad, salvo una fachada que cierra el patio y que es más reciente, como veremos, y que sustituye a lo que antaño fue un arco de triunfo inspirado en el Arco de Constantino de Roma. De hecho, este arco iba a ser coronado con una estatua ecuestre de Jorge IV, pero al morir este, no se hizo y esa estatua es la que hoy podemos ver en Trafalgar Square. El Arco tampoco se perdió, se traslado a Hyde Park, donde se puede ver cerca del Speaker's Corner y se le conoce como Marble Arch.

Las obras que inició Jorge IV, fueron muy costosas, lo cual provocaba quejas del parlamento. Los interiores del palacio estaban previstos ser muy suntuosos, pero a la muerte de Jorge IV, todo quedó a medias. Con la llegada al trono de Guillermo IV, cuyos gustos eran más austeros el proyecto cambio de manos, y se siguió con un modelo similar al anterior pero de un coste mucho más bajo.

El Palacio sólo se usaba para actos y recepciones en los salones de Estado, pero nunca para residir. De hecho lo hacían en Clarence House.

No es hasta once años después que se iniciaran las numerosas remodelaciones y a tres semanas de la ascensión al trono, que la futura reina Victoria abandona el castillo de Windsor y se instala en el Palacio de Buckingham, siendo la primera monarca que lo utiliza como residencia.

Las remodelaciones que hacen del Palacio un lugar habitable se deben a la Reina Victoria, y en mayor medida a su marido: el príncipe Alberto de Sajonia.
El edificio que "hereda" la reina Victoria, no es tan regio como cabía esperar en un principio, ya que, mientras que los salones de estado habían sido utilizados y se conservaban bien...llenos de lujo y de infinidad de colores, el resto de palacio era muchísimo menos lujoso. Las chimeneas no funcionaban, echaban humo y se dejaron de encender, así que el interior del palacio era gélido...La ventilación tampoco era buena, así que los interiores también olían mal. Y cuando se decidió utilizar lámparas de gas en la iluminación, era preocupante el posible escape de gas y la acumulación del mismo en las plantas inferiores. Tampoco ayudaba la dejadez de los mismos trabajadores del palacio, que dejaban que la suciedad se acumulara.

No es hasta que la reina contrae matrimonio con el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, y se hace cargo éste de los asuntos internos de palacio, que la situación se solventa.

Durante su reinado la reina Victoria hace alguna remodelación en el palacio...es cuando se le da el aspecto actual a la fachada principal , incluyendo el balcón desde dónde la familia real saluda. ya que esta es la fachada es la que cerró el patio exterior al que antes se hacía mención, que estaba enmarcado por las tres alas del edificio.

En esta época el palacio comienza a disfrutar de momentos de esplendor, gracias al gusto de la reina Victoria por la música y los bailes, se convierte en escenario de impresionantes bailes, Mendelssohn actúa en palacio por tres veces, al igual que Strauss.

Al morir su marido, la reina abandona el palacio, y reside en los castillos de Balmoral, Osborne y Windsor, quedando Buckingham en desuso por mucho tiempo. La reina vuelve al cabo de los años debido a la presión del pueblo, es en esta época cuando la reina Victoria muestra su imagen enlutada y solitaria. Toda la actividad de la corte se mantiene en el castillo de Windsor.

En 1901 llega al trono el rey Eduardo VII junto a la reina Alejandra,ambos exponentes de la clase alta británica, que llenaron de vida el palacio. Ellos junto a sus amigos denominados el grupo de Marlborough House, constituían lo más eminente de la época.

Los salones del palacio, sobre todo el de baile, la Sala del trono, vestíbulos y galerías fueron decorados en un estilo Belle époque. Esta decoración se mantiene hoy en día.

El palacio vuelve a convertirse en el centro del Imperio Británico.

Jorge V, que sucedió a su padre en 1910, tenía una personalidad más seria , y esto reflejado en la vida del palacio. Su mujer, amante de las artes, es la que decora uno de los salones más conocidos de palacio: el Salón Azul.

El Palacio vivió sus peores momentos durante la Segunda Guerra Mundial, ya que sufrió muchos daños durante los bombardeos nazis, aunque afortunadamente no hubo daños personales.

Los nazis pensaban que demoler el palacio desmoralizaría a la nación. Precisamente para evitar este efecto, estaba prohibido relatar esos hechos en público. El rey y la reina sufrieron en parte las mismas penurias que sus súbditos.
El 8 de mayo de 1945 el Palacio fue el centro de las celebraciones británicas, y se conserva la imagen de la familia real al completo, con la por entonces, princesa Isabel y la princesa Margarita saludando desde el balcón, con ventanas destrozadas a sus espaldas.

Cuando visitemos Buckingham en su interior encontraremos parte de toda esta historia, ya que aunque el estilo que predomina en su interior es el georgiano original con el que comenzó Jorge IV, lleno de escayolas con incrustaciones de lapislázuli azúl y rosa. Veremos estilos muy distintos, como el Belle Époque que acompañó al reinado de Eduardo VII, salones decorados con estilo chino de gran belleza, y enormes estancias que comunican las salas entre ellas que sirven a modo de galerías de arte con obras de Van Dyck, Rembrandt, Vermeer...todas ellas son las que podemos ver en el periodo vacacional de la reina, cuando el palacio está abierto al público, aparte de las numerosas esculturas que adornan sus salas y el Salón del Trono. El salón más grande que encontraremos, es el Salón de baile. En él es donde se siguen haciendo las investiduras de los caballeros con la tradicional imposición de la espada. De hecho casi este salón a sustituído al del Trono debido al uso que se le da y a su importancia.

Contrario a lo que se piensa, este palacio no pertenece a la reina sino a la nación, al igual que el Palacio de Windsor y las colecciones de arte que estos albergan.

Si no podemos visitar el interior del Palacio, hay mucho por disfrutar en los alrededores, ya que está cercado por parques y jardines, con sus lagos. Los jardines también son el emplazamiento de numerosas obras de arte de gran relevancia histórica.
Como parte de nuestra visita al Palacio de Buckingham, pasearemos por la Alameda, conocida como The Mall, que es el camino ceremonial que nos da acceso al mismo.

Podremos disfrutar también de sus jardines, los jardines privados más grandes de Londres. El gran lago artificial, se nutre de agua proveniente del lago Serpentine que se encuentra en Hyde Park. El jardín está lleno de obras de arte, una de las más importantes es el Vaso de Waterloo, una gran urna creada por Napoleón para celebrar su victoria, que fue entregada sin finalizar a Jorge IV. El rey mandó terminar la obra para colocarla en el Castillo de Windsor, pero el peso de 15 toneladas que tenía hizo imposible que se pusiera allí.

Tras unas enormes puertas de hierro nos dan paso al parque de St. James, pasearemos junto a los lagos y desde ahí encontraremos una de las mejores vistas del Palacio.

Tras revisar toda la herencia que nos ofrece el Palacio de Buckingham y sus alrededores nos es comprensible el que los británicos acudan a él en los momentos más importantes de su historia.