Big Ben & London Eye
Puente de Londres
London Eye
Torres de Londres noche
Torres de Londres noche

Creative Commons License

" El Palacio de Westminster reune a la Cámara de los Lores y a la Cámara de los Comunes...pero por lo que es mundialmente conocido es por la Torre del Reloj, más conocida como el Big Ben. Es una imagen muy típica de Londres, la imagen de las casas del Parlamento recortadas sobre el cielo y reflejadas en las aguas del Támesis.
"

El Palacio de Westminster es un edificio que guarda muchas sorpresas. También se le llama La Casa del Parlamento porque en él se encuentran la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes.

Visitarlo es tan fácil como concertar una cita por telefono con el representante local, ya que es una obligación para cada uno de los 616 miembros de la Casa de los Comunes (la Cámara Baja del Parlamento en el Reino Unido) atender a estas solicitudes.

La construcción del Palacio de Westminter casi lleva al Reino Unido a la bancarrota
De hecho, si algún residente británico se presentara en la entrada del edificio, queriendo plantearle algún problema a su diputado, tendría que ser atendido... aunque no existiera ninguna cita previa.

Las visitas semanales al Parlamento suelen ser unas 500...y es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.

Si bien es cierto que la fachada de la emblemática estructura anticipa un recorrido prometedor, es difícil imaginar lo imponente que resultan algunos de sus salones, la mayoría son particularmente alargados, decorados con pinturas que tienen una longitud de hasta 15 metros. Los detalles presentes en todo el recorrido: en el techo, las paredes, el mobiliario, las lámparas y las obras de arte. Todo profusamente decorado con un gusto exquisito.

la historia del edificio se remonta al siglo XIX, cuando servía de residencia principal a los reyes de Inglaterra. Sin embargo, el estilo gótico que exhibe en la actualidad es un legado de la Reina Victoria, quien ordenó su reconstrucción en 1834 después de que un incendio consumiera gran parte de la estructura. Este incendio fue documentado, por así decirlo, por el pintor inglés J.W.M. Turner , en una de sus obras más conocidas. Este incendio se debio al sobrecalentamiento de una estufa en la zona de la Cámara de los Lores.

Esta no fue la primera vez que el Palacio de Westminster sobrevivió a las llamas. Un episodio similar tuvo lugar en 1512, fue entonces cuando el lugar dejó de ser la residencia oficial de los reyes.

Los diseños de Augustus Pugin, considerado el primer decorador de interiores, sobreviven hasta nuestros días.
Los trabajos de remodelación que se iniciaron en 1834 estuvieron a cargo de un arquitecto llamado Charles Barry, quien fue asistido por Augustus Pugin, decorador de interiores, una profesión muy poco común para la época.

Los diseños de Pugin han sobrevivido al paso del tiempo en todos los salones del Parlamento. Incluso en los souvenir que se venden en su interior: sus creaciones decoran desde tazas para tomar el té, hasta corbatas, pasando por el clásico material de papelería, libretas, sobres y plumas.

Hay espacios que se conservan casi intactos desde que fueron erigidos por primera vez. Un ejemplo de ello lo constituye el Salón Westminster. El techo del mismo es relativamente nuevo, se necesitaron dos años para culminarlo. Tiene la forma de la quilla de un barco, pues ese era el símbolo de la riqueza del país en aquel entonces. Su construcción casi lleva al Reino Unido a la bancarrota.
Esta es pues, una de las pocas partes que se conservan del edificio original. El resto fueron afectadas si no por el fuego, por los destrozos causados durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

El edificio está dividido en dos. La Casa de los Comunes y la Casa de los Lores. El verde corresponde a los primeros, el rojo a los segundos. Así que para saber qué territorio está pisando el visitante, basta ver el color de la alfombra, los asientos o las paredes. Todo está delimitado con los colores rojo y verde.

En la Casa de los Lores en concreto, podemos ver un espacio hecho en oro y roble que está destinado a las visitas de la reina.

El edificio es tan grande que en él también existen infinidad de recovecos, pasillos y corredores tan intrincados que parecen laberintos. Sin embargo, en el sótano, es peor. La parte inferior del Parlamento es muchísimo más grande que la superior. Hay lugares en los que el techo es tan bajo que no se puede ni caminar erguido. Ha habido ocasiones en las que personas que estaban reparando cosas allí se perdieron y al ir a buscarlos incluso los han encontrado desmayados.

La últimas obras que han tenido lugar allí han sido el mantenimiento de la fachada del Parlamento y la finalización en el 2000 de la Casa Portcullis, que es un edificio moderno destinado a las oficinas y se comunica con el Parlamento mediante un tunel que pasa bajo la calle. Ya que Londres es una ciudad que sabe fusionar su pasado y su presente respetando muchísimo este primero.

Esto es lo que podemos disfrutar en la visita al Parlamento, pero sin duda el icono más conocido de Londres es el de la Torre del Reloj, el Big Ben...

La torre que alberga el Big Ben se añadió como parte de una de las múltiples reconstrucciones.
La Torre se añadió al Palacio de Westminster como parte de una reconstrucción. Se terminó en 1856 después de trece años que tomó construirla.

Muestra con elegancia cuatro relojes, cada uno en una cara de la torre, de gran tamaño y vistosidad. Pero en realidad, esta torre, o los relojes no son los que reciben el nombre de Big Ben. El Big Ben no se ve...pocas personas han podido verlo, el Big Ben se oye... ya que en la torre, como parte del mecanismo de los cuatro relojes hay cinco campanas. La más grande de estas campanas, que es la que da las horas, es Big Ben. El apodo lo recibió porque se parecía al jefe de obras de Londres que se llamaba Benjamin, cuando la torre y el reloj fueron construidos.

Como curiosidad decir que la campana mayor original, Big Ben, después de un corto tiempo en uso se rajó y se cambió, la nueva campana volvió a sonar en 1859. Pero las cosas tampoco empezaron del todo bien para este segundo Big Ben; al igual que la anterior, a los dos meses de uso también se rajó. Esta vez se le dio un cuarto de vuelta y se sustituyó el martillo que la hace sonar por uno más ligero. Y ese es el Big Ben actual.

Otra curiosidad es que el mecanismo de los relojes sólo ha costado unos centavos mantenerlo puntual todos estos años; ya que los centavos es todo el contrapeso que el péndulo ha requerido para mantener la precisión.

Cualquier persona en el mundo puede escuchar el tañido del Big Ben, ya que la BBC la utiliza como señal horaria y capta el sonido en directo.

Los relojes tiene un diámetro de siete metros y medio, y en cada uno de ellos podemos ver la inscripción: "Dios salve a nuestra majestad la Reina Victoria" .